Archivos para julio, 2011

Terminó el curso de 20 horas con Susan Hood (foto) en el marco del Congreso Internacional de Lingüística Sistémico-Funcional (Lisboa, foto al final del texto): Exploring academic discourse in English. Dejo acá algunas anotaciones muy generales (más allá de los temas del curso) que surgieron a partir de la experiencia. Y en un estilo atípico para este blog: extenso y personal.

Sue es adorable y tiene muchísima carisma, dos atributos fundamentales (pero frecuentemente pasados por alto) para el buen desempeño docente. El curso me pareció especialmente enriquecedor como disparador de preguntas y reflexiones con respecto a temas que se tocaban velozmente y a estrategias didáctico-pedagógicas de aplicación de la teoría. Por el contrario, me sorprendió la muy poca discusión horizontal (la lógica era más bien la de estudiante pregunta y docente responde); además, la heterogeneidad de la clase hacía necesario reponer ciertos temas sobre los que otros asistentes eran expertos (y, al contrario, esos mismos asistentes conocían poco sobre temas en lo que los primeros eran a su vez expertos).

Esta cuestión cambió rápidamente cuando comenzó el congreso propiamente dicho (ayer): una gran ventaja de la LSF frente a otras teorías o corrientes dentro de los estudios del discurso, creo yo, es que mucha gente trabaja sobre cuestiones similares y con lineamientos teóricos muy cercanos, lo cual permite la investigación colaborativa (y la fuerte discusión), si bien no se llega a un paradigma “falsacionista”, digamos, como sucede en la lingüística formal. Por este motivo, que valoro de la LSF, es que muchos por fuera de ella la consideran una versión algo “dura” del análisis del discurso. Aviso de paso que se están subiendo a internet los videos de las plenarias: recomiendo especialmente el de apertura, a cargo de Jim Martin.

Asistieron al curso unas 20 personas de todos los puntos del planeta (Israel, Portugal, Grecia, Líbano, Canadá, Dinamarca, etc.); combinación de vacaciones y perfeccionamiento, en muchos casos. La lingua franca fue el inglés, también la lengua de muchos de los asistentes, y también la lengua de muchos de los Departamentos donde trabajan o estudian muchos de los asistentes (¿será la Lingüística Sistémico-Funcional tan popular en departamentos de lenguas extranjeras por su enorme poder de aplicación?). Me hallo al principio tomando apuntes más que de cuestiones teóricas, de cuestiones fonológicas: en particular, cómo se pronuncian ciertos autores (como Lemke, /lemki/).

Énfasis en una cuestión clave: para un enfoque semiótico, la intención y la mente no son elementos relevantes, cuestión que diferencia a la LSF de la pragmática. Es una buena aclaración para evitar preguntas molestas sobre la eventual incorporación a la teoría de aspectos pragmáticos, estratégicos, inferenciales. En concreto, en el caso del Appraisal, obviamente se acepta la existencia de evaluaciones indirectas (invoked) o culturalmente dependientes, pero no se proporciona una descripción sistémica y predictiva de su funcionamiento, creo yo (sobre esta cuestión es mi ponencia del próximo viernes). La metodología de análisis de la prosodia de evaluación en los textos fue clara: 1) identificar las elecciones léxicas que contienen un valor evaluativo; 2) identificar su polaridad (+ o -); 3) identificar los tipos de actitud.

La selección de los ejemplos dice mucho sobre la propuesta teórico-metodológica, en todos los casos (siempre insisto con esto a mis alumnos). En el caso de Hood y Jim Martin, utilizan con frecuencia ejemplos de manuales escolares (también un objeto de análisis y aplicación privilegiado, claro está) que borran la dimensión estilística, porque se acercan a paradigmas de géneros muy simples en términos de estructuras de funciones. Esto permite presentar ejemplos muy convincentes con respecto a evaluación explícita y nociones de géneros que no detallan aspectos ligados a la estructura retórica. Cuando Sue Hood propuso un trabajo concreto de análisis con textos académicos expertos, sin embargo, resultó evidente la fuerza de la evaluación implícita e indirecta en la constitución de la prosodia evaluativa (y la insuficiencia, creo yo, de una explicación que no fuera ad hoc de esos mecanismos). Otra cuestión, que me resulta peligrosamente endogámica y muy común, es dar ejemplos de escritura académica a partir de textos académicos que hablan de LSF. Es cierto que así se puede repasar alguna cuestión, es decir, matar dos pájaros de un tiro.

La cuestión metodológica no estuvo presente, a pesar de que Hood misma fue la que intentó incentivar los cuestionamientos al respecto. Señaló que hay que argumentar lingüísticamente y de forma explícita para justificar las decisiones de análisis (por ejemplo, la  identificación de las etapas o stages en un género discursivo). No se habló o se habló poco de cómo contrastar hipótesis, por ejemplo, de cómo estudiar géneros y discursos ajenos a las intuiciones del analista, de cómo justificar cuantitativamente las afirmaciones sobre frecuencia de aparición. El rechazo a la etnografía por parte de (buena parte de) la LSF, si bien se justifica en que muchos estudios etnográficos son poco sólidos y desconocen la centralidad del texto, parece inaceptable cuando se abordan textos menos comunes que los manuales escolares o el discurso académico.

Sue Hood señaló la importancia de la “visible pedagogy”, esto es, de explicitar en la clase qué se está haciendo. Pero en la clase en la que se trabajó más como taller (y menos como clase expositiva) se dio la típica confusión de los cursos destinados a investigadores-docentes: uno debe asumir roles virtuales múltiples (como investigador, como docente, como estudiante destinatario de nuestra labor docente) y puede perder el rumbo de la actividad. Me parece un tema siempre difícil, en el que hay que seguir buscando estrategias efectivas.

Algunas frases para el bronce, muy buenas, que sintetizan muchas premisas de la LSF. Más o menos literalmente: “the more you know, the more you don’t know, so imagine how much Halliday doesn’t know!”; “social scientists, unlike scientists, talk about the same things but give them different labels”; “how do we teach our students to change wording and retain meaning if we advocate a theory that claims that different wording creates different meanings?”; “language is mainly interpersonal meanings, not ideational meanings”; “academic writing paradox: it should seem objective and factual, but critical at the same time”; “our main aim as social semioticians is to build system networks of meaning potential”.

Algunos comentarios para terminar. Me gustó la estrategia de Sue Hood de dar 5 minutos a los asistentes para que se expliquen entre ellos algún tema teórico visto previamente de forma más expositiva. Muy útil el concepto de “shell nouns” (que ya tiene cierta tradición como “etiqueta evaluativa”); Sue Hood valoró especialmente su claridad metafórica, aunque a mí me resulta dudoso su éxito en español rioplatense. Al final del curso, siguiendo una política que comparte por ejemplo (aunque de forma más radical) Jim Martin, Sue Hood copió decenas de artículos en versión electrónica a los asistentes.

El próximo 30 de julio de 2011 vence el plazo para enviar resumen con propuesta para el II Congreso de la Lengua y la Literatura en la escuela secundaria  “Rumbos y cartografías: las lenguas y las literaturas en las aulas hoy”. El congreso será en la ciudad de La Plata (Buenos Aires, Argentina) entre el 7 y 9 de septiembre de 2011. La segunda circular se puede descargar acá.

Reading to learn (R2L) es un programa (y un portal) que propone estrategias para trabajar prácticas de lectura, con una base sistémico-funcional, desde hace más de 10 años -y con mucho éxito- en instituciones educativas de Australia y otros países. Está dirigido por David Rose (foto). En el portal se pueden descargar materiales para docentes y publicaciones, y conocer más sobre el programa y la gente que trabaja en él. Acá puede leerse una nota periodística reciente sobre el tema (en inglés).

El 7 de julio de 2011 me doctoré en la FFyL de la Universidad de Valladolid (foto) con mi tesis sobre reseñas, evaluación crítica y discurso académico (el breve PowerPoint de la defensa, con todos los datos, puede descargarse acá). Fue el cierre para una apasionante aventura colectiva que empezó en 2005 y a la que contribuyeron instituciones, colegas, directores, amigos y, sobre todo, mi familia.

Ahora estoy en Lisboa (foto), a punto de asistir a un curso (dictado por Susan Hood) y a las comunicaciones del Congreso Internacionl de Lingüística Sistémico-Funcional (el programa puede consultarse acá). Asisto con beca completa otorgada por los organizadores así que agradezco esta hermosa oportunidad. En los próximos días, escribiré posts con fotos e impresiones de lo que vea en el Congreso.