Universidad en la Argentina

Publicado: 21 noviembre, 2012 en discusión, eventos
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Escribo este post desde la Universidade Federal de Santa Maria (Brasil), donde estoy como profesor visitante por la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo representando a la Universidad de Buenos Aires; estoy dictando cursos sobre investigación y enseñanza de discurso académico. El dato no es anecdótico para el tema que quiero tocar.

En estos días se publicaron dos interesantes artículos sobre la situación de la ciencia y la universidad en la Argentina en el periódico Página/12, uno de los que más se ocupa del ecosistema universitario:

“El decano de la edad dorada” (20/11/12).

“Los otros aportes del estado” (16/11/12).

Hay que destacar que estos artículos remiten a dos momentos de la historia de la investigación y la educación superior en el país: la llamada “edad dorada” desde fines de los años 50 y hasta la noche de los bastones largos (1966), y lo creo que podemos considerar la nueva época de expansión y profesionalización de nuestro medio en la Argentina de la última década. Un crecimiento con contradicciones, injusticias, inadecuaciones, por supuesto. Y, creo, una cuenta pendiente política muy importante: un mayor compromiso y atención de la universidad -al definir líneas estratégicas de investigación y docencia- con las necesidades sociales regionales.

Pero así como hoy se reconoce la edad dorada de hace seis décadas, estoy seguro de que la historia de la ciencia en la Argentina también reconocerá esta última década como una nueva época dorada. Según se lee en una de las notas de arriba, la inversión actual del estado en ciencia supera el 1% del PBI nacional, una cifra inédita en tiempos recientes.

Aporto un solo dato a la discusión. Ayer (20/11/12) se conoció la lista de los 601 investigadores que ingresaron este año a la carrera del investigador científico del CONICET (en la foto de abajo, el Polo Científico y Tecnológico inaugurado hace no mucho por el Ministerio de Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación).

Estos investigadores altamente calificados (140 de Ciencias Sociales y Humanidades) pasan a formar parte de un organismo federal que les garantiza estabilidad laboral permanente para desarrollar sus investigaciones. Esto representa un 10% más de personas que el año anterior y, según mis datos, este crecimiento anual se viene sosteniendo durante los últimos años. En países punteros como Brasil, España o Francia, los organismos federales de investigación similares a CONICET no presentan, ni de cerca, este volumen expansivo. Podría poner varias notas al pie sobre estos datos, tales como el aporte de las universidades nacionales al sostenimiento de CONICET. Pero cualquiera de esas notas no podría ocultar el fenomenal proceso de crecimiento y apuesta estatal por la ciencia que estamos viendo en la Argentina.

Vale la pena recordarlo, me parece, en una coyuntura política compleja de fuerte pugna respecto de la legitimidad del gobierno democráticamente elegido.

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comentarios
  1. Gabi dice:

    Acuerdo. Creo que la crítica sobre presupuesto en ciencia y técnica no tiene lugar en este momento (y menos en este contexto mundial); lo que sí creo es que la “política científica” no se ha discutido seriamente y con todos los datos (ciertos) sobre la mesa. Eso implica que se fue generando un poco a los tumbos y entonces el reparto de la torta no responde a motivaciones del todo transparentes o, más bien, responde a razones que se presentan como verdades “a priori” cuando, ciertamente, no tienen esa categoría ontológica ni remotamente. Creo que el reclamo ahora va por otro lado: hay plata, ¿cómo la repartimos? ¿por qué la repartimos así? Por supuesto, eso implica pensar qué entendemos por “ciencia”, por “técnica” y sus muchos etcéteras…

    • federiconavarro dice:

      Sí, totalmente, excelente aporte. En CONICET, por ejemplo, sabemos cómo se distribuye el dinero por grandes áreas, pero no cómo están definidas esas áreas, qué tipo de proyectos priorizan, qué criterios de evaluación usan, cómo se relacionan con los objetivos estratégicos que plantea el estado para el desarrollo del país. Un aspecto interesante que sí se empezó a blanquear y priorizar últimamente en CONICET es la distribución federal de los recursos, pero aún sin someter el tema a discusión dentro del campo científico.

  2. federiconavarro dice:

    Pego el comentario que me envió Marta Baralo, con su autorización:

    Da mucho gusto recibir tan buenas noticias de la inversioón en investigación y en educación en Argentina. Hemos sido un país modélico en educación hace un siglo. Hoy, con toda esta inversión podría generarse una auténtica ACADEMIA, formada por lo más inteligente de los estamentos de la educación infantil, primaria, secundaria, universitaria y por lo más inteligente de los pensadores sobre la educación actual con el objeto de crear una verdadera plataforma virtual integrada para la educación de todo el país. Holanda la tiene, junto a otros países; no hay nada que inventar, solo aplicar y adaptar. Sería una verdadera materialización de las políticas inclusivas de igualdad de oportunidades en educación e investigación.
    Abrazos desde Sao Paulo,
    Marta Baralo

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