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El año pasado publicamos en la UNC (Argentina), con distribución gratuita online acá, la traducción de un libro fundamental para cualquier investigación o iniciativa de enseñanza de la escritura académica en todos los niveles educativos. Ahora aparecieron dos reseñas que analizan la significancia del libro, una en la revista Rétor de Argentina, firmada por Valentina Fahler, y otra en la revista Textos de España, firmada por Ana Cortés Lagos.

La publicó Juana Porro, de la Universidad Nacional del Comahue, en la revista Pilquen Ciencias Sociales (Scielo Argentina), y ofrece una generosa e inteligente visión de nuestro trabajo. El libro se puede descargar acá.

Se publicó la primera reseña de Crossed Words: Criticism in Scholarly Writing, un libro que reúne artículos originales sobre evaluación negativa, crítica y conflicto en el discurso académico, y en el que participo con un capítulo. El libro cuenta con una muy cuidada edición a cargo de Françoise Salager-Meyer y Beverly Lewin. La reseña puede leerse acá.

Beatriz Quiroz (Universidad de Sydney y Pontificia Universidad Católica de Chile) publicó una completa reseña (en inglés) de Lavid, J., Arús, J., & Zamorano-Mansilla, J. R. (2010). Systemic-Functional grammar of Spanish: a contrastive account with English. London: Equinox. Como señala Beatriz -antes de pasar a una detallada y jugosa lista de críticas- “this work is welcome as a long-awaited comprehensive account of the Spanish clausal resources inspired by the work conducted by M.A.K. Halliday and his colleagues on English”.

Agrego que me parece fundamental el trabajo colectivo y colaborativo (como sucede en este volumen y su reseña) desde la lingüística sistémico-funcional para abordar fenómenos del español y otras lenguas diferentes del inglés (o, en todo caso, de forma contrastiva) y, en consecuencia, para establecer discusiones teóricas sobre la propia perspectiva sistémica.

Hace ya un tiempo recibí, por amabilidad de Joachim Flickinger de Editorial Iberoamericana/Vervuert, La organización del discurso: marcadores de ordenación y de reformulación, publicado en 2008 por María Pilar Garcés Gómez. La autora (foto) es doctora en lingüística hispánica y profesora titular de lengua española en la Uniersidad Carlos III (Madrid). A continuación, recorro algunos apuntes que surgen de su lectura. Para tener una idea preliminar del texto, puede accederse a algunas vistas parciales en Google books.

Se trata de un interesante volumen que aborda dos de los tipos de marcadores del discurso más  relevantes para entender la organización del texto: los ordenadores y los reformuladores. Los marcadores del discurso constituyen un objeto de estudio muy popular durante las últimas dos décadas dentro de los estudios del discurso en el ámbito hispánico. Esto puede deberse, sospecho, a que simultáneamente pueden integrar listas más o menos cerradas o acotadas de recursos y operar en fenómenos pragmáticos y discursivos complejos. De alguna manera, los marcadores del discurso permiten un estudio sistemático y bien recortado de la dimensión pragmática de la lengua. En el estudio de los marcadores del discurso en español, es obligada referencia el completo artículo “Los marcadores del discurso” que publicaron M. A. Martín Zorraquino y J. Portolés Lázaro en la monumental Gramática descriptiva de la lengua española (1999), al cuidado de Bosque y Demonte.

Garcés Gómez utiliza como corpus el CREA (Corpus de Referencia del Español Actual de la Real Academia Española), en particular textos periodísticos y literarios. Resulta curioso que la preferencia por un subcorpus de textos escritos se base en el supuesto de que “el discurso escrito muestra una estructuración más precisa de  lo que se quiere comunicar” (p. 10).

El capítulo 1 define los marcadores del discurso como “unidades lingüísticas que permiten señalar relaciones entre los hechos representados, entre los argumentos aducidos, entre las informaciones sucesivas o reinterpretar lo dicho o la propia enunciación” (p. 13). En este capítulo se contextualiza el estudio de los marcadores, con útiles ejemplos y referencias bibliográficas variadas. Las tradiciones y marcos teórico-metodológicos en los que se inscribe la autora son notablemente eclécticos (franceses, alemanes, hispanos, anglosajones). A su vez, el objeto de estudio se aborda desde un punto de vista simultáneamente gramatical, semántico, pragmático, textual y cognitivo. Las notas al pie son increíblemente densas y funcionan como un libro paralelo, una suerte de colchón teórico para el texto principal que por momentos explora líneas de razonamiento útiles, mientras que en otros parece simplemente no haber “encajado” en la extensión máxima del texto principal desde un punto de vista editorial. En términos generales, Garcés Gómez propone que los marcadores del discurso componen una categoría pragmática que presenta un(os) significado(s) básico(s) (e.g., ordenación, reformulación, etc.) y un conjunto de sentidos contextuales surgidos en cada uso concreto (p. 32).

Los capítulos 2 y 3 abordan, respectivamente, la ordenación y la reformulación en el discurso. Se proporcionan útiles cuadros para sintetizar la exposición de su tipología. En casa caso, la caracterización se ordena en términos gramaticales, funcionales, semánticos y pragmáticos. La ordenación consiste en indicar qué lugar ocupa cada parte del discurso dentro del texto para obtener un producto organizado y estructurado que permite la intepretación por parte del destinatario (p. 35). Aparecen marcadores de inicio como “en primer lugar”, marcadores de continuación como “por otra parte” y marcadores de cierre como “para terminar”. Por su parte, la reformulación se define como un proceso retroactivo para  presentar un elemento previo (implícito o explícito) bajo una perspectiva distinta: explicar, corregir, recapitular, etc. (p. 86).

Los capítulos 4 y 5, por su parte, abarcan las operaciones de explicación/rectificación y de distanciamiento (recapitulación/reconsideración/separación), respectivamente. Se trata, en realidad, de los cinco tipos posibles de operaciones discusivas de reformulación. De esta forma, 1) los marcadores de explicación (e.g., “es decir”) manifiestan una relación de equivalencia o de interpretación del segmento de referencia en función del segmento reformulado; 2) los marcadores de rectificación (e.g., “mejor dicho”) señalan la inadecuación del segmento de referencia y la necesidad de su modificación (parcial o completa) por el segmento reformulado; 3) los marcadores de recapitulación (e.g., “en suma”) engloban en un segmento los elementos más relevantes de los segmentos previos; 4) los marcadores de reconsideración (e.g., “en definitiva”) retornan a los segmentos precedentes y formulan un nuevo punto de vista; y 5) los marcadores de separación (e.g., “en cualquier caso”) revisan lo dicho en el segmento precedente, con una pérdida parcial o total de la pertinencia de éste.

En suma, se trata de una publicación claramente estructurada, con abundante bibliografía actualizada, que proporciona una tipología bien justificada y ejemplificada de un subsistema clave de marcadores del discurso a partir de un amplio corpus escrito. Personalmente, este volumen me ha resultado útil como insumo para armar clases en talleres de alfabetización avanzada.

jmartin08Hace unos meses, en octubre de 2008, Equinox lanzó el muy esperado libro sobre géneros discursivos de James (Jim) Martin (en la foto) y David Rose, ambos de la University of Sydney (Australia).

Este libro demoró unos años en pasar de en prensa a publicado. De hecho, yo lo había comprado por Amazon en su momento y se demoró tanto su salida que, finalmente, la propia megalibrería anuló mi compra (algo realmente inaudito, por lo menos en términos comerciales!). Comento de paso que los libros de Equinox, hoy en día la pequeña gran editorial dedicada a lanzar (y a precios razonables) las publicaciones más interesantes dentro de la lingüística sistémico funcional, pueden comprarse online y con las fechas reales de publicación en su página web (acá, por ejemplo).genre-relations

Entre tanto, el libro vivió (al menos) un cambio significativo: el título original (y, creo, más feliz y estricto, aunque también algo más ambicioso) genre systems: mapping culture cambió por genre relations: mapping culture.

Además, durante estos años ha circulado entre nosotros una versión preliminar en PDF que -cuidado con esto al citar- no se corresponde con la numeración final de las páginas (de hecho, la versión en papel tiene unas 40 páginas más, aunque no necesariamente 40 páginas más de contenidos).

Este volumen intenta brindar una visión global sobre los estudios del género discursivo realizados por la llamada Escuela de Sydney. A partir de los años 80, esta escuela desarrolló dentro de la lingüística sistémico funcional una teoría de los textos con características comunes y recurrentes que intenta distinguir entre el registro sistémico y el concepto de género discursivo que popularizaron las traducciones de la época del mikhail_bakhtinartículo “El problema de los géneros discursivos” de Mijaíl Bajtín (tocando en este enlace y otros a libros, pueden leerse fragmentos online a través de Google Books). Este trabajo de Bajtín fue escrito en ruso durante los años 50, pero publicado sólo de forma póstuma en 1979; fue traducido al español en 1982 dentro del libro Estética de la creación verbal y al inglés en 1986 (algo después de las primeras propuestas de Martin, y seguro mucho después de las primeras propuestas de Halliday) dentro del libro Speech genres and other late essays.

James Martin, Joan Rothery y Frances Christie, entre otros, comienzan sus reflexiones sobre el género discursivo en el marco de la lingüística aplicada, al igual que había sucedido con los planteos iniciales de Halliday en los años 60. Concretamente, la Escuela de Sydney enfrenta las dificultades en el aprendizaje de habilidades escritas en la educación primaria y secundaria en Australia (Genre and institutions. Social processes in the workplace and school, editado por Christie y Martin en 1997, es un libro representativo; un texto introductorio muy working-with-discourseútil es Working with discourse: meaning beyond the clause, publicado en 2003 por los mismos autores del libro que hoy reseñamos).

El desarrollo de una teoría del género que modifica las posiciones originales de la lingüística sistémica se explica, en buena medida, como una respuesta a este desafío concreto. Este origen explica también su interés por géneros discursivos escritos de un nivel bajo de especificidad, como la narración o el ensayo, propios de la escritura en la educación inicial y media. También se interesan especialmente por géneros discursivos orales e interactivos, como los géneros presentes en los servicios públicos (e.g., The structure of social interaction: a systemic approach to the semiotics of service encounters, publicado en 1987 por E. Ventola) y, en menor medida,  por géneros profesionales y científicos.

Siguiendo de manera explícita a Bajtín, la noción de género discursivo que adopta la Escuela de Sydney es, a diferencia de la posición de la lingüística sistémica ortodoxa, centralmente teleológica: un género es un proceso social orientado a fines que presenta cierta estructura organizativa. Sobre las diferencias entre las nociones de registro y género discursienglish-textvo dentro de la lingüística sistémico funcional pueden consultarse el polémico (o polemizante…) artículo de R. Hasan “The conception of context in text” (1995), la gramática  de Martin English text: system and structure (1992), o esta entrevista a Halliday que tradujimos hace poco, entre otros. Más modestamente, intentamos abordar esta cuestión con mi colega Juan Moris en nuestra comunicación, presentada en el Coloquio ECLAR 2007, Género y Registro en la Lingüística Sistémico Funcional. Un relevo crítico.

Un comentario preliminar sobre algo que no dejó de llamar mi atención: Genre relations está escrito con un estilo informal y fresco, similar al de la colaboración anterior de ambos autores en 2003, y que creo es ya marca registrada de Jim Martin. Lo interesante de este estilo es que a cada paso revela algunas de las motivaciones que justifican ciertas hipótesis (y lo peligroso es que, en ocasiones, suspende la definición estricta y técnica de conceptos clave). Un breve ejemplo de muestra. Luego de explicar el modelo de la lingüística sistémica ortodoxa (p. 16), los autores afirman que:

This tenor, field and mode model was essentially the framework for studying social context we had to work with when we began looking at text types around 1980. And it left us with a puzzle – what to do with genre?

La bibliografía existente hasta hoy sobre género discursivo según la perspectiva de la Escuela de Sydney consiste en colecciones independientes de papers, capítulos de libros, artículos que polemizan -o presentan propuestas luego modificadas- con otros artículos, o análisis de géneros específicos. Genre relations, en cambio, pasa en limpio las hipótesis y supuestos fundamentales de este enfoque (en particular el capítulo 1: Getting going with genre) y recorre los géneros más estudiados, intentando articular paradigmáticamente las características de unos y otros (de ahí la adecuación, y el riesgo, del título original descartado: sistemas de géneros).

En este sentido, Genre relations otorga una coherencia especial a la propuesta sistémica de esta escuela. Se utilizan etiquetas generales para las familias que engloban los géneros de interés: stories, histories (podríamos tal vez traducir estas dos etiquetas como narraciones e historias, respectivamente), reports, explanations y procedures. Así, por ejemplo, la familia de géneros stories incluye recount, anecdote, exemplum, observation y narrative. En términos generales, el objetivo más evidente de los autores fue el siguiente (p. 6):

We have organised what kids wrote into a taxonomy of text types, based on the recurrent configurations of meaning they produced.

En este punto radica, quizás, también su debilidad: la abstracción de características identificatorias y factibles de comparación deriva en cierto punto en una propuesta de tipos textuales, más cercana, aunque resulte paradójico, a la tradición alemana (cf., e.g., Typologie der Texte (1975), de E. Werlich), que a un sistema de géneros discursivos que entroncaría con la tradición anglosajona en lingüística aplicada y lenguas para fines específicos (cf., e.g., Genre Analysis (1990), de J. Swales) de la que, precisamente y a pesar de varias similitudes, Martin y Rose se quieren diferenciar (cf. p. 20). Además, y como los propios autores reconocen (p. 231), la caracterización de las posibles realizaciones léxico-gramaticales de los géneros discursivos, y su contextualización en  términos de campo/tenor/modo, es muy acotada y general. Para citar a los autores (p. 232):

The model assumed here does privilege genre as its ultimate level of abstraction, thereby giving genre responsibility for coordinating the recurrent configurations of meaning in a culture.

Sólo un ejemplo: los rasgos generales que sirven para oponer unos subgéneros a otros dentro de las stories son expectant vs. counterexpectant, text vs. time structured, y resolved vs. unresolved. De esta manera, las especificaciones discursivas y léxico-gramaticales de los géneros discursivos, dependientes de los distintos contextos sociohistóricos, se reducen inevitablemente,  perdiendo algo de su interés para un análisis del discurso.

Otro ejemplo: el (sub)género discursivo recount (p. 53 y ss.) se caracteriza por tener una estructura organizada en orientation (optativo), record y reorientation (optativo). En este punto, la descripción estructural del género resulta sumamente -perdón- minimista, y en principio poco interesante. El análisis se torna mucho más rico cuando los autores abordan las formas de evaluación, en buena medida des-estructuradas, y otros mecanismos discursivos no previstos en esa caracterización de la estructuración del género.

En honor a la verdad, quizás este problema teórico-metodológico habita en el centro de los enfoques sobre el género que buscan, en mayor o menor medida, identificar una estructura de objetivos comunicativos (con sus diferencias, esto incluye a Swales y Hasan, desde una perspectiva más estática, y a Martin y Ventola, desde una perspectiva más dinámica, entre otros). Creo que la indudable utilidad pedagógica de proporcionar descripciones deudoras de un enfoque estructural traza también el límite de un estudio que pretenda ser realmente discursivo de los géneros. Quizás la clave radique, en realidad, en caracterizar los géneros no por los “pasos” o stages que los estructuran sino por otros rasgos discursivos, más flexibles, como por ejemplo tipos de evaluación (en este sentido, el propio Martin propone avances importantes; cf. la teoría de la valoración) o estrategias. Justamente, Martin y Rose buscan complementar la noción más estática de stage con la más dinámica de phase (por ejemplo, el patrón problema-solución bien estudiado por M. Hoey), aunque es evidente que siguen presos de la misma limitación. Otra salida que proponen, mencionada antes, consiste en proponer rasgos que no caracterizan la estructura del género pero que presentan un alto nivel de abstracción.

Por otro lado, resulta extraño que los estudios de géneros discursivos que defienden un alcance amplio para las hipótesis propuestas no tengan una base cuantitativa sólida. Genre relations cita tímidamente algunos estudios de base cuantitativa pero, en términos generales, sigue la impronta sistémica ortodoxa que rechaza de plano los aportes de la lingüística de corpus y se centra en estudios de caso típico.

En resumen, Genre relations es una publicación de máxima relevancia para el análisis de los géneros discursivos, la lingüística sistémico funcional y la lingüística aplicada, que proporciona una visión general sobre casi tres décadas de trabajo de la Escuela de Sydney sobre este tema. La mayoría de las limitaciones señaladas tienen que ver con opciones y recortes teórico-metodológicos explícitamente adoptados, y no con falencias del análisis.

Federico Navarro (UNGS – UBA)

fnavarroungs.edu.ar

Puede leerse acá una reseña que escribí de un interesante libro de una lingüista argentina. Se trata de Ana María Fernández Lávaque y su Estudio sociohistórico de un proceso de cambio lingüístico, publicado en 2005.

lavaque

Este monográfico aborda, en un corpus epistolar en español de Salta (noroeste argentino) del s. XIX, el cambio en el tiempo de la organización de un subsistema gramatical (los pronombres de segunda persona en español). Toma en consideración su uso pragmático (en tanto fórmulas de tratamiento) en distintos contextos de situación y basa sus explicaciones en la distribución social de los usos de este subsistema (según la edad, sexo, procedencia, rol en la comunidad y relación de los participantes) y en la organización sociohistórica y política general de la comunidad que los usa.

La reseña puede leerse online de forma gratuita porque el Anuario de Lingüística Hispánica, publicación periódica en papel de la Universidad de Valladolid, acaba de lanzarse a internet, como ya comenté acá.