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Mar y desierto

Publicado: 23 noviembre, 2016 en congresos, eventos
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Hoy empieza el II Simposio Internacional de la Cátedra UNESCO para la Lectura y la Escritura en la Universidad de Tarapacá (Chile, al ladito de Perú). Acá el Programa. Yo presentaré el viernes una discusión de algunos de los resultados que encontramos en este artículo.

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Del 19 al 21 de octubre, en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), dictaremos con Charles Bazerman y Natalia Ávila tres conferencias abiertas en este evento organizado por cuatro universidades nacionales. Allí se entregará el Doctorado Honoris Causa a Bazerman y se presentará la edición en castellano de Escribir a través del Curriculum. Una guía de referencia. Más información acá.

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Nos encontramos próximos a celebrar el Simposio Internacional de Enseñanza de la Escritura en Educación Superior: el rol de la lectura y la escritura en la inclusión, equidad y calidad educativas. Será en la Casa Central de la Universidad de Chile (Santiago de Chile) el jueves 13 y viernes 14 de octubre de 2016. Estará Charles Bazerman (University of California, Santa Barbara) y más de 30 especialistas de toda Latinoamérica. El evento es de participación totalmente libre y gratuita y entregaremos certificados de asistencia.

Aquí más detalles y formulario de inscripción: http://www.miaprendizaje.uchile.cl/simposio_escritura/

Nuestro objetivo es fomentar la construcción de conocimientos y colaboraciones entre una red especializada de investigadores y profesores interesados en la enseñanza de la lectura y la escritura en la universidad, no como objeto de investigación y enseñanza subsidiario o secundario en disciplinas aisladas, sino como objeto interdisciplinario que requiere experiencias y saberes específicos e informados por una disciplina científica propia. El programa del Simposio sigue un enfoque que combina aportes de la lingüística, la sociología de la educación, las didácticas disciplinares, la psicología, la gestión educativa, el currículum, etc. Además, el programa fomenta la participación de toda la comunidad de aprendizaje: estudiantes, graduados, profesores, funcionarios, especialistas en escritura, especialistas en didácticas, etc.

Ojalá puedan acompañarnos.

 

Se amplió hasta el 8 de agosto el plazo para enviar propuestas al II SIMPOSIO INTERNACIONAL CÁTEDRA UNESCO LECTURA Y ESCRITURA: Nuevos escenarios en la enseñanza de la lectura y la escritura. El evento tendrá lugar en la Universidad de Tarapacá (Arica, norte de Chile) del 23 al 25 de noviembre de 2016 y habrá talleres y conferencias a cargo de expertos locales e internacionales como Estrella Montolío, entre otros. Allí estaremos.

Hace poco se habilitó el Open Syllabus Project (OSP), una enorme base de datos de Columbia University (USA) de acceso libre con un millón de programas de educación superior en universidades angloparlantes. Sin olvidar este recorte cultural y geográfico, el buscador de OSP permite identificar múltiples cánones de textos efectivamente institucionalizados por la universidad para su enseñanza y aprendizaje.

Uno de los primero hallazgos que saltan a la vista es que el texto más veces incluido en el corpus en todas las áreas es “The elements of style”, un manual prescriptivo de escritura académica publicado en 1920. Este dato revela tanto la centralidad de la enseñanza de la escritura como la persistencia de una mirada normativa y basada en los errores y recomendaciones de escritura.

Uno podría considerar que se trata de una perspectiva ya caduca, pero una publicación reciente que ha causado bastante revuelo muestra que no es así. Con un eco explícito al libro mencionado previamente, el muy simpático psicólogo y lingüista de Harvard Stephen Pinker publicó en 2014 “The Sense of Style: The Thinking Person’s Guide to Writing in the 21st Century”. La didáctica de la escritura académica no es su especialidad, pero eso no fue una limitación para Pinker; ya se sabe que cualquiera (y más si se es lingüista) puede opinar y enseñar escritura académica a partir de sus puras representaciones e intuiciones. Eso sí, no creo que nadie admita que un experto en escritura académica escriba un libro sobre psicología cognitiva o que concurse un cargo de gramática.

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Propone Pinker en su presentación del libro: “Can you use linguistics, cognitive science, and psycholinguistics to come up with a better style manual—a 21st century alternative to the classic guides like Strunk and White’s The Elements of Style?”. Se trata de un giro superficial, “científicamente respaldado”, para escribir otro manual prescriptivo que no distingue entre los discursos y marcos epistemológicos de las disciplinas ni basa sus recomendaciones en la investigación de los usos efectivos de cada ámbito y situación.

En este sentido, Pinker sostiene: “bad writing is cluttered with apologies and hedges and ‘somewhats’ and reviews of the past activity of people in the same line of work as the writer, as opposed to concentrating on something in the world that the writer is trying to get someone else to see with their own eyes”. Aparece aquí una concepción subyacente positivista, en la que la construcción retórica y negociada de una argumentación, con base en las prácticas argumentativas de cada disciplina, va en contra de la deseable “transparencia” del lenguaje al dar cuenta de los fenómenos del mundo. ¿Por qué negociar con el saber consensuado, relativizar mis afirmaciones, dar cuenta de las investigaciones previas y utilizar el estilo típico de mi área para validar mi aporte, si es más sencillo simplemente ir al grano y mostrar cómo es el mundo? No es de extrañar que en la bibliografía de Pinker no aparezcan Charles Bazerman, John Swales, Ken Hyland o Greg Myers. Cualquiera que siga las recomendaciones de Pinker podrá experimentar en carne propia el rechazo de los pares evaluadores en una revista científica.

Pero hay más concepciones implícitas clásicas, por ejemplo que los escritores literarios son de los más capacitados para escribir y opinar sobre escritura, que la escritura formal es una sola o que la escritura es léxico y gramática. Inadvertidamente, Pinker recupera así una mirada decimonónica para la escritura académica del siglo XXI.

Sabemos que las Actas de Congresos van perdiendo peso como espacio de producción científica acreditable. Esto se debe a que en general los trabajos publicados en Actas no cuentan con un proceso de referato estricto al modo de los artículos científicos y, en algunos casos, los libros universitarios. En consecuencia, muchos investigadores cada vez más prefieren no participar en Actas y guardar esas producciones para espacios de publicación de mayor peso en su currículum personal.

Este fenómeno es algo triste ya que los congresos son instancias de vital importancia para los espacios disciplinares: generan redes de colaboración entre colegas locales y regionales; afianzan amistades (o, en algunos casos, refuerzan enemistades); posicionan asociaciones, instituciones, países y regiones; y sobre todo funcionan como termómetro de lo que se está haciendo y quién lo está haciendo, construyendo una suerte de canon de temas, teorías, metodologías y grupos de investigación. Entonces, a pesar de no atravesar procesos de referato con el mismo rigor que una buena revista científica, su función divulgativa y de socialización sigue siendo muy importante. De hecho, muchas veces las Actas son los recursos más leídos en nuestra región por la facilidad para acceder a ellas.

En este sentido, recientemente han aparecido dos Actas de Congresos muy valiosas, que sugiero descargar y leer con atención: los dos tomos de las Cuartas Jornadas Internacionales de Investigación y Prácticas en Didáctica de las lenguas y las literaturas (Argentina, 2014) y el tomo del Primer Congreso Latinoamericano de Centros de Escritura (Colombia, 2013).

Ya está disponible (ahora sí) la primera circular. El tema del evento es “Lectura y escritura de las dinámicas discursivas en el mundo contemporáneo”. Se realizará del 29 de febrero al 4 de marzo de 2016 en San José, Costa Rica. Los resúmenes se pueden enviar hasta el 30 de octubre de 2015.